Mucho se ha hablado esta semana del más que posible fichaje de David Beckham y Robbie Williams para la nueva temporada de «Mujeres desesperadas». Si el vecindario de Wisteria Lane ya era una batalla campal, con todas las actrices clavándose las uñas para robarse plano, Eva Longoria, Felicity Huffman, Teri Hatcher y Marcia Cross lo tendrán ahora más complicado: las auténticas reinas de la serie serán el futbolista y el cantante, convertidos en pareja gay con chaquetas de diseño. Este caso no tiene demasiado que ver con el que aquí nos ocupa, porque a Beckham y Robbie no les hace falta salir (más) en la tele, pero sí responde a esa artimaña habitual de las series americanas para atraer a la audiencia: contratar a estrellas de relumbrón. Y de eso se trata esta historia, de cómo la tortilla se ha dado la vuelta y ahora son los grandes nombres de Hollywood quienes luchan por hacerse un hueco en la parrilla televisiva, visto que lo «cool» en estos tiempos no es trabajar con Tim Burton sino tener un papelito en «Perdidos». Y quien dice «Perdidos» dice «House», «A dos metros bajo tierra» o, si la cosa sale bien, «Los Simpson», pues muchos venderían a su representante por pasar una tarde con la familia amarilla en Springfield. El último afortunado ha sido Plácido Domingo, pero eso, insistimos, no es lo mismo que pelear por una aparición estelar.
Bruce Willis es en realidad quien tiene la clave de este lío, ya que suya fue la idea hace un par de meses de rogar, de aporrear puertas, de hacer casi cualquier cosa por compartir paranoicas aventuras en las playas de Hawai con los protagonistas de «Perdidos», una de las series más descargadas vía internet en nuestro país. «“Perdidos” es como esas películas que empiezas a ver y no puedes despegarte del sofá hasta que acaban. Me encantaría actuar en ella», dijo el actor por si colaba. Y coló. Si nada se tuerce, la colaboración de Willis comenzará en enero de 2008, será en la cuarta temporada de la serie y arrancará con un par de cameos en los primeros episodios. Los productores no lo han confirmado, pero los blogs y los foros de los seguidores arden con comentarios sobre su más que posible incorporación a la serie como personaje fijo.
El plantón de Jeanne Moureau
El caso de Willis es curioso: su papel de cínico detective en la televisiva «Luz de luna» junto a Cybill Sepherd le sirvió de trampolín para ser uno de los actores de cine de acción más cotizados a finales de los ochenta. Con enésimas secuelas de «La jungla de cristal» siempre en la recámara, ahora pretende demostrar, tal si fuera un concursante de «Supervivientes», que sigue siendo el aguerrido aventurero que todos recordamos… aunque ronde los cincuenta. Catherine Deneuve los sobrepasó hace tiempo (en octubre cumplirá 64), y tiene pendiente de estreno «Un cuento de Navidad», cinta en la que participa también su hija, Chiara Mastroianni. El resto de títulos recientes de su filmografía han pasado totalmente desapercibidos, mientras que su colaboración en la serie de cirujanos plásticos «Nip/Tuck» armó un gran revuelo mediático. Deneuve interpretaba a Diana Lubey, la viuda de otro cirujano que acude a la clínica para pedir unos implantes de silicona… que contengan las cenizas de su marido. El humor negro no amilanó a la diva francesa, y ni siquiera pidió un trato especial durante la grabación a pesar de que los medios franceses, al enterarse de la noticia, recordaron el día que Jeanne Moureau dejó plantado al equipo de «Urgencias», capitaneado por George Clooney, harta del frenético ritmo de rodaje de la televisión estadounidense. «Es la calidad de los guiones, y la complejidad de los personajes, lo que hace que tantos grandes actores quieran participar», ha explicado Ryan Murphy, creador de la serie que en España triunfa en la Fox y las autonómicas. Ahí están para confirmarlo no sólo Deneuve, también Jacqueline Bisset, que participó en siete capítulos, Vanessa Redgrave, que grabó ocho, Anne Heche y hasta la mítica Joan Rivers.
El crepúsculo de Glenn Close
Glenn Close, peso pesado del cine, dijo sí a «El lado oeste de la Casa Blanca» mientras crecen los rumores sobre su posible participación en el «remake» de «El crepúsculo de los dioses», donde emularía a Gloria Swanson como la desquiciada Norma Desmond. No parece, de todas formas, que a Close le afecte tanto como a Swanson el paso de los años, ya que es la protagonista absoluta de «Damages», la serie revelación del verano en Estados Unidos. Una producción de FX Networks sobre las corruptelas de un bufete neoyorquino.
Pero lo más sorprendente para los «fans» de Kubrick fue descubrir que el rostro de Linderman en la aplaudida coincidía con el de Álex, de«Heroes» «La naranja mecánica», sólo que unos cuantos años después.
El tiempo pasa, pero los cinéfilos siguen viendo a Malcolm McDowell con la pestaña postiza y el bombín por más que él busque la manera de pasar a la historia con otra sinfonía que no sea la de Beethoven. De la misma manera que los adictos a las portadas setenteras de «Vogue», «Harper’s Bazaar» y «Esquire» recordarán a una jovencísima Candice Bergen que en su madurez todos rebautizamos como «Murphy Brown» y más tarde se tomó unos cosmopolitans con las chicas de «Sexo en Nueva York». Un buen plan a no ser que te llamen del Central Perk para compartir cañas y confidencias con la pandilla «Friends». A Danny de Vito, Kathleen Turner, Alec Baldwin, Tom Selleck y no-sé-cuántos más les faltó tiempo para decir voy para allá. ¡Ah! Y a Bruce Willis, que no se pierde una.
Fuente original: larazon.es























































