
La violencia contra los homosexuales arreció en Estados Unidos en el 2008, incluyendo el asesinato de un inmigrante ecuatoriano en Nueva York que caminaba tomado del brazo de su hermano.
Otros hechos que se recuerdan son la muerte a tiros de un adolescente en el sur de California y la violación múltiple de una lesbiana cerca de San Francisco.
José Sucuzhañay, un ecuatoriano agente inmobiliario de 31 años proveniente de un hogar humilde, falleció el 12 de diciembre luego de permanecer en coma cinco días tras la brutal agresión de tres sujetos que primero le lanzaron insultos homófobos y xenófobos mientras caminaba del brazo con su hermano Romel en Brooklyn, Nueva York.
Varios activistas sostienen que no saben si las amenazas, golpizas y asesinatos reflejan en realidad un aumento de la violencia antigay o simplemente un aumento de las denuncias, algo paradójico en una era en que los homosexuales cada vez logran mayor prestigio social y mayores protecciones legales.
“Uno pensaría que la gente reportaría cualquier crimen de intolerancia, pero en algunas comunidades no ha llegado el mensaje de que los LGBT ya son aceptados en la sociedad”, dijo Sarah Tofte, del grupo Human Rights Watch, usando las iniciales de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero.
Las cifras del FBI muestran que ocurrieron 1.265 crímenes contra personas debido a su orientación sexual en el 2007, comparado con 1.017 dos años antes y 1.239 en el 2003. Eso es un contraste con 3.820 incidentes por racismo ocurridos en el 2007 y 1.400 incidentes por religión.
Debido a que no todos los estados aceptan el perjuicio contra los homosexuales como clasificación aparte para tipificar un delito, y debido a que algunas víctimas se niegan a revelar su orientación sexual a la policía, se sospecha que las cifras reales son mucho más altas.
La gran mayoría de los crímenes contra los gays son cometidos por hombres jóvenes que usualmente actúan en grupo, dijo Riki Wilchins, director ejecutivo de Gender Public Advocacy Coalition, una agrupación con sede en Washington que lucha contra la discriminación.
Las víctimas suelen ser hombres jóvenes con modos de ser afeminados o mujeres que se han cambiado de sexo, dice Wilchins. “Los agresores buscan extirpar o eliminar algo que detestan, y por eso son considerados crímenes de odio”, expresó. “Definitivamente ha habido un aumento pronunciado aunque nadie sabe exactamente por qué”.
Vía | Univisión






















































